Nos vamos a equivocar. La pregunta que define a un medio no es si comete errores, sino qué hace la mañana siguiente. Esto es lo que hacemos nosotros.
Los compromisos
- Corregimos siempre, sin importar quién lo notó ni qué tan incómodo sea.
- Corregimos rápido: en cuanto lo confirmamos, no en la siguiente edición.
- Corregimos a la vista. Un error corregido en silencio sigue siendo un engaño para quien ya leyó la versión mala.
- No borramos. El registro de lo que publicamos no se limpia.
Cómo lo hacemos, según el tamaño
Errores menores (una fecha, un nombre, un enlace roto): se corrigen en el texto y se anota el cambio al pie de la edición.
Errores de fondo (un hecho equivocado, una afirmación que no se sostiene): se corrige el texto y se avisa en el canal, para que llegue también a quien ya lo había leído.
Errores graves (una edición cuya conclusión central era falsa): se publica una nota de corrección propia, con qué dijimos, qué era cierto y por qué falló el proceso.
Qué hacemos además de corregir
Cada error de fondo termina en una pregunta: ¿qué debió haberlo detenido? Si la respuesta es que nada podía, se construye el candado que faltaba. Varios de los controles descritos en la metodología existen porque antes se nos fue algo.
Ejemplo real: publicamos que un modelo de IA "estaba por lanzarse" cuando llevaba once días en el mercado. Lo notó un lector, no el sistema. La causa de fondo era que todas nuestras verificaciones comparaban el texto contra la fuente, y ninguna la fuente contra el mundo. Se corrigió la edición y se construyó el candado que faltaba.
Si encontraste un error
Escríbenos por cualquiera de nuestros medios de contacto con el enlace de la edición y qué está mal. No hace falta que tengas razón para escribir: preferimos revisar diez avisos infundados que dejar pasar uno bueno.